
Pero tal vez mañana sea un día mejor



Alguna partes de le letra y nombres en esta canción fueron modificados para proteger la identidad de las personas involucradas (mentira, cambié el nombre original y algunas partes de esta canción para dirigirla y adecuarla a una situación puntual que está aconteciendo en mi vida). De todas formas, la cancion original está posteada más abajo y pueden encontrar la latra original acá.






En esta fría noche que invita a sumergirme en tus calidos recuerdos, el tacto de tu piel acude a la mente como una descarga fulminante que sacude mi cuerpo, el olor de tu piel penetra lentamente en un profundo suspiro, como si estuvieras aquí… como si estuvieras a mi lado. La imaginación dibuja tus ojos encendidos de abrasador deseo y da forma a tu cuerpo desnudo sobre mi lecho.
Mi niño hermoso esta enfermo, ¡espero que se recupere pronto!, porque entre enfermedades, pruebas y trabajo, casi no lo he visto desde el Domingo pasado, un día me sorprendió enormemente cuando apareció a la hora de almuerzo y comimos juntos, pero después de eso no le he visto más, hablamos todos los días por teléfono y me encanta eso, pero extraño sus ojos, su piel, su olor. Quiero dormir abrazado a su cuerpo y velar por su sueño, quiero cuidarlo de su resfriado y darle muchas atenciones, me pondré un delantal blanco, colgaré un estetoscopio de mi cuello, mediré su temperatura con el termómetro y me pasearé frente a su cama con planilla y lápiz para registrar su evolución, pondré paños en su frente y acomodaré su almohada para que este más cómodo, le daré los remedios a sus horas, moleré las pastillas y le daré el jarabe con una cuchara en forma de avión, prepararé sopita para el y se la daré en la boca, cucharada por cucharada, y por cada una que se coma le daré un beso en los labios como premio, lo abrasaré fuerte y acariciaré su piel para darle calor, no abrá mejor doctor, mejor remedio, ni enfermero más abnegado que yo...
Ay, me siento feliz, a pesar de que las cosas en la oficina aun no se solucionan del todo, pero siguen andando y funcionando y eso... es un buen síntoma.
Hoy me siento un poquito enfermo, mas que un poquito, harto enfermo, me duele la garganta, la espalda, tengo frió y tengo algo de fiebre. Tendré que regular mi dieta de alguna forma porque mis defensas están un poco bajas, me hace falta incluir un poco de frutas y vegetales, tengo que subir en nivel de vitaminas y de riboflavina, pero... pucha que difícil es organizar algo tan simple como la dieta cuando uno vive solo.
Mi vida esta en un periodo bastante bueno por decir lo menos, mi trabajo esta relajado y mejor que nunca, mi jefe esta contento con mi trabajo y recibo las gratificaciones que lo compensan. Ahora vivo solo y en la vida solo rindo cuentas ante mi conciencia, tengo un departamentito chiquito pero agradable y acogedor en pleno centro de Santiago, vivo con mi hermano menor, porque no soporto la soledad absoluta y mi relación con el es la mejor del mundo.
Las cuatro paredes solitarias del departamento empezaron abrumar la mente del muchacho, la soledad y el ahogo dieron el empujón para dejar el libro de lado y como un ritual ancestral, comenzaron los preparativos. Una rápida ducha, ropa planchada del closet (que ya hace años esta abierto y vació), un rápido peinado con cremas y ungüentos varios, un poco de perfume, preservativos al bolsillo, un abrigo, bufanda y guantes de lana para al aplacar el frió penetrante de una noche solitaria, porque no es la penetración del frió lo que el esta buscando, y la soledad no es algo que se pueda disimular con prendas.
El prometido cambio de look de “Mis palabras me condenan”
“Esta noche me voy de paseo
“Creo que el amor tiene que tener altos y bajo, a mi me gustan las historias que se tejen. Será porque cuando era niño siempre pensé que estaba metido dentro de un televisor y que mi vida transcurría como una serie vista por miles y miles de espectadores (y esto lo imaginé muchísimo antes de “The Truman Show”, para que cachen que soy loca poh!), me gustan los finales de teleserie, donde se llora primero y después el circulito de la pantalla de hace chiquitito cuando estoy besando al chico guapo aun con las mejillas empapadas. Esto lo explica también Christina rosenvinge en su duo Alex y Christina, grupo ultra ochentero donde ella viste con pantimedias rasgadas y cabellos greñudos, vestidos multicolores y miles de accesorios tan colorinches como sus zapatos y vestidos ... 80`s poh, En el disco “El Ángel y el diablo” hay una canción llamada “Pimienta y sal” que explica un poquito la receta perfecta para el amosh.
“Dame amor chiquitito, como se debe dar.
... alguien se percató de que se nos viene colorina la cabra? ....
se ve increíblemente bella !!!
Para más información visita Nicoleonline.cl
Varios meces desde que nos conocimos, mas de un años desde que nos escribimos por primera vez, vamos creciendo como pareja y todo transcurre tranquilamente, ya hicimos un par de amigos en pareja y a pesar de que no somos muy sociables porque el tiempo que logramos hacer juntos, preferimos pasarlo solos.
"Cero a la izquierda" es un proyecto de verano donde un grupo de ociosos que no tenia mucho que hacer nos dedicamos a postear cuanta tontera se nos venía a la mente, seguimos en pie continuando la misma línea de ociosidad sin mucho sentido pero con harta gracia y cariño...
... para los que quieran conocer otro lado de mi personalidad aquí esta *Cero a la izquierda*
Uno de los primeros recuerdos que alberga mi mente es sobre mi propia sexualidad. Era mi primer día de clases en un colegio católico y conservador de Bs. As. Argentina, tenía yo cuatro o cinco años y tímidamente observaba el nuevo entorno que me rodeaba, cuando descubro entre las filas que se encontraban frente a la mía, del otro lado del gran hall del recinto, un sentimiento, una duda y una pregunta que acompañaría mis pasos en los años venideros y que marcaría mi existencia de una forma muy particular. En una formación idéntica a la mía, por un lado, una niña hermosa de cabellos dorados y grandes ojos azules, enmarcados por un rostro angelical decorado por hermosas pecas en infantil armonía con su lozana piel ópalo. Pero a su lado, un muchachito un par de centímetros mas alto que ella, de cabellos negros y alborotados en hermosos crespos azabaches, ojos de un tono verde esmeralda en perfecto contraste con su rostro pálido e inmaculado.
Tenia cita a las tres de la tarde, eran las dos cuarenta y cinco y aun no podía salir de mi casa, ya ni siquiera me acuerdo de los motivos pero el caso es que salí corriendo, llegue a la esquina y no pasaba taxi alguno, odio cuando ocurre eso. Por esos lugares solo pasan dos microbuses, pero si esperaba a uno de ellos, llegaría aun mas tarde, también pasa un colectivo pero son pocos y la espera es larga, aunque solo de recordar los viajes en colectivo con Andrés, sube un poco mi temperatura cuando evoco aquellos osados juegos sexuales en el asiento trasero de esos autitos.
Diiinnnggggg... sonó el citófono del departamento, era Andrés que llegaba puntual a nuestra segunda cita, preparé café para ambos y fumamos junto a la aromática bebida. El calor de la taza entibiaba mis manos, mientras sus ojos entibiaban mi corazón.Me incorpore de la posición en la que estaba, apoyé mi cabeza sobre su pecho y crucé mi brazo por debajo del suyo, mientras el, con un brazo envolvía mi espalda y con el otro jugaba libremente con mi pelo. Fue así que recostados en el suelo escuche su corazón murmurar mi nombre en cada latidos, hasta que en un leve movimiento, nuestros labios se unieron por primera vez. Inmóviles permanecimos unidos por un leve contacto entre sus labios y los míos, sin movimiento, solo un contacto en que nuestras almas se volcaban una y otra vez en nuestros cuerpos, como si fueran dos vasijas compartiendo y mezclando un liquido tibio y dulce. Sentí su respiración y me inundó de su olor, de a poco, al principio en pequeños y casi imperceptibles movimientos, nuestros labios empezaron a conocerse tal como habían hecho antes nuestras manos. Lentamente el contacto se trasformo en beso y las siguientes en conocerse fueron nuestras lenguas, de a poco el moviendo contagiaba nuestras manos, que continuaron conociendo nuestros cuerpos y fue así que mis manos conocieron la suave textura de su piel, su espalda, sus brazos, los rizos de sus cabellos azabache y la textura de su rostro.
Fue antes de que nuestros cuerpos siguieran conociéndose a otros niveles, cuando, con la respiración algo agitada, el calor en el rostro y la tensión acumulada en otras partes de nuestros cuerpos, Andrés dijo casi en un gemido ahogado
-: ¡me tengo que ir, ya es hora de entrar a clases!.
-: si, yo también me tengo que ir – respondí con la respiración agitada.
Continuará...